Rosa Montero

Nada más entrar en su casa recordé, casi como un acto reflejo, aquello que se suele decir de que ‘las casas son como las personas que las habitan’… Me invadió su luz y su colorido. Recibiendo al visitante montones de libros y plantas. En pocos minutos uno siente el irrefrenable deseo de quedarse. Y así sucede con ella. Desde el primer instante que la conoces, Rosa Montero es de esas personas que quieres ‘habitar’ para siempre. Porque  desprende esa luz acogedora que ilumina y abraza cálida.

… Y hablamos de modelos, de normalización, de referentes, de su libro “Historia de mujeres” , un recorrido por las biografías de 15 personajes muy diferentes, a través de las cuales reflejó una parte de la historia clandestina de mujeres y sus esfuerzos, muchas veces trágicos, para liberarse de la norma social masculina. Habla en él de mujeres destacadas y adelantadas a su tiempo, capaces de ser ellas mismas, contra viento y marea. Rosa me hace reflexionar  “cómo se repite una y otra vez el que la mujer construye su vida en el deseo del otro y no en el suyo propio”

En su caso, en esa dualidad entre su personalidad más racional y su parte fantástica, reconoce que en sus inicios profesionales tuvo que reprimir esa fantasía, quizás ‘para ser tomada más en serio’. Aunque poco a poco y cada vez más, al final esa irrenunciable faceta fantástica ha quedado patente en su obra, como marca personal de su estilo narrativo, mostrándose casi  como su universo propio; su habitat creativa natural.

Hablamos de estereotipos sexistas, de la oportunidad y el compromiso social de aquellas profesionales con una vida más conocida o pública, de cómo en su opinión las mujeres somos asamblearias de manera natural, como si existiera casi una predisposición genética a la cooperación o la dirección horizontal, por ejemplo. Y en ese sentido, la representación en muchos sectores o ámbitos profesionales las mujeres seguimos siendo minoría pero  no excepcionales.

Con más de una treintena de libros publicados y cuarenta años de periodismo comprometido y audaz, tuve claro que ella debía formar parte de ese (mi) elenco de mujeres que creen y crean. Que han ejercido su profesión con libertad y pasión, y han servido de referente a tantas otras, entre las que confieso evidentemente me encuentro yo misma.

Se lo pedí y aceptó.

Es mujer. Escribe. Crea.

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Texto y fotografías © Grela Bravo

#mujeresquecrean



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