Cuestión de bondad
Existen múltiples definiciones de liderazgo. Quizás no distintas entre ellas, si no más bien como matices de un mismo concepto. Especialmente definidas en función del contexto específico en el que el líder ejerce su papel y al que se refieran.
Así hay líderes naturales, políticos, religiosos, informales, ejecutivos… Y otros tantos estilos de liderazgo.
El denominador común en todos los casos es la capacidad de influir en otras personas o grupos. Ya sea por sus rasgos de personalidad, por su actitud o aptitudes, por sus capacidades o por su estilo comunicativo, incluso en ocasiones por su aspecto físico, el líder es aquel que entre un grupo de personas es capaz de emerger de manera sobresaliente y ejercer una influencia suficiente que puede guiar la conducta o la motivación de otros hacia objetivos concretos.
También se entiende como la capacidad de tomar la iniciativa, gestionar, convocar, promover, incentivar, motivar y movilizar a un grupo de personas o equipo.
A pesar de todos los intentos de la psicología, la sociología, u otras disciplinas humanas, por definir y clasificar tipos y modos de liderazgo, más allá de nomenclaturas o modas, de entrenadores, coach, instructores, orientadores o gurús. A mi entender, y por experiencia, al final el liderazgo, como casi todas las capacidades humanas -socialmente entendidas-, es una cuestión de empatía. Y como tal tiene su mayor valor en el plano emocional.
Sólo aquellas personas que pueden infundir confianza emocional son verdaderos líderes. Y desde ésta proyectar o dirigir, en un sentido u otro, la consecución de determinados logros. Sin importar el ámbito en el que se desarrollen ni la naturaleza o el objetivo final de los resultados.
Entiendo que el liderazgo es el medio por el que transitan la influencia, el crédito, el influjo, el poder, la autoridad, el valor, el peso o el prestigio. Y el efecto que estos producen en las decisiones, actuaciones, la conducta y hasta los pensamientos de otros. Pero entiendo también que el único medio verdaderamente decisivo e influyente es emocional.
Por más que se hayan creado e inventado cientos de fórmulas para imitar el verdadero liderazgo. Entrenar para ello. Maquillar aptitudes. Orientar capacidades. Ensayar modos y modales. Incluso vestirlo. El liderazgo se muestra de manera natural, desnuda, sin artificios y sin escuela. Sin aprendizaje ni genética. Es una especie de don. Un talento del que a veces ni siquiera el propio líder es consciente. Un arte de seducción sin guión ni índice.
Hay pequeños rasgos que lo adivinan. Una actitud. Una manera de ser y estar. De decir y de callar. De mirar y sonreír. Hasta de bajar la mirada justo en el momento preciso. Es una combinación de ingredientes. Un poco de bondad, un poco de inteligencia, otro de empatía, de fortaleza, de ánimo, simpatía, de razón, de elocuencia … Todo en una porción y proporción justa, y en conjunto, transmiten credibilidad, confianza, seguridad. Es ese ‘no sé qué’ que hace y muestra al líder con asertividad.
Un poco de todo ello en una mezcla casual y casi mágica. Pero sí; dije bondad. (*) Calidad de bueno. Cortesía, favor. Amabilidad, suavidad de carácter. Inclinación natural hacia el bien. Y sin ella, y a pesar de todo lo demás, no se es, ni se puede llegar a ser, un auténtico líder.
Hasta que las organizaciones, formaciones sociales, instituciones, administraciones, empresas, entidades y demás estamentos de poder y gestión, no entiendan eso. Mientras sigan obviando ese pequeño requisito indispensable. Y alteren la fórmula y los ingredientes. Disfracen el trazo e inventen los rasgos. La mayoría no sentirán como propios los líderes, no se identificaran con ellos. No les creerán, ni concederán su confianza. No importa que así lo analicen o no. Es casi intuitivo. Si apareciesen se les reconocería al instante.
Pero hoy por hoy no los hay. Ahora ya no son ni están.
La sociedad está falta de líderes. De auténticos líderes. De bondad sazonada con todo lo demás capaz de dirigir el grupo.
Y de volverlo a motivar…






Qué razón tienes! muy buen artículo! Un saludo.
Totalmente de acuerdo con lo que dices.
Pues si antes faltaban lideres no te quiero decir ahora…No me siento representada por nadie y no creo a nadie capaz de hacer un proyecto nuevo y que brille.