A hurtadillas
Lo que no esperaba era que todo resultara inesperado.
En esa absurda dualidad se balanceó toda la noche. En un vaivén que necesariamente tenía que empezar con brusquedad, para tomar impulso, lanzarse y así seguir… dejándose llevar por el compás de ir y venir, acercándose tanto en instantes que parecía abalanzarse, y justo en el momento preciso de besar la intención retirarse suave hacía atrás… para volver.
Así transcurrió. Subida al columpio de un tiempo que le vino regalado, de vuelta, por quienes decidieron acompañarla ese día. Mirándoles escondida en su asombro, a hurtadillas tras su vergüenza, justo detrás de la luz que irradiaba la ilusión de verlos allí; con ella. En esa precisa penumbra los miraba y en los a penas minutos en los que todo transcurrió viajó, hacía delante y hacia atrás. Cuanto más atrás dejaba caer su alma, más impulso cogía. Y volvía; hacia delante. Con todo el aire de su risa retirándole el pelo de la cara. Para dejarla ver, para mostrar y regalarla. Abierta, sincera, inmensa.
Dibujada en toda ella. Sonriendo con los ojos, con los pómulos, con los labios, con el pecho… con las manos. Con la risa y con las lágrimas.
Aún guarda el sabor de esa noche en estas palabras…
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(Foto. Ramón Huidobro)






Eso es retroalimentación!!!
Desde este vaivén y agitadas líneas te felicito. Hoy en el que mi corazón amaneció un poco más herido… hoy que la tinta se derrama sin poder descifrar nada… hoy agradezco que llegues… a hurtadillas y… serenamente te instales…observes… y vuelvas a empezar.
Un abrazo
PRecioso!
Increíble..fascinante!!sin palabras..
Gracias! Así me sentí yo; sin palabras pero feliz!!!
Gracias a tí por regalarnos ese momento lleno de magia y calor.
Besos